12 julio, 2017

¿Por qué hacer terapia?

Las personas suelen plantearse la necesidad de una terapia cuando no son capaces de hacer frente a situaciones vitales con sus capacidades actuales. Que seamos más o menos capaces de superar los contratiempos que todo ser humano puede encontrarse a lo largo de su vida radica en nuestro pasado: En los primeros años de nuestra vida se formó nuestro carácter, que tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles.  El bloqueo suele emerger con síntomas como la ansiedad, el resentimiento, el desánimo, la depresión, fobias, obsesiones… Sin embargo, a veces sin llegar a estos extremos ya nos damos cuenta de que tenemos limitaciones en nuestra forma de enfocar los problemas de nuestra vida y que el apoyo de un especialista podría beneficiarnos.

 

El acompañamiento terapéutico supone una ayuda indispensable. No sólo dispondremos de un espacio en el que poder expresar nuestro malestar con lo que nos ocurre, sinó que progresivamente iremos tomando conciencia de qué pautas en nuestro comportamiento están atrayendo estas circunstancias a nuestra vida y podremos poco a poco ir aprendiendo modos más sanos de gestionar nuestras necesidades y emociones. Nuestro estado interno mejorará notablemente y nuestras relaciones personales se verán beneficiadas. Aprenderemos a estar en el momento presente, sin que el pasado nos condicione ni que el futuro nos preocupe. Tal como las tradiciones espirituales indican, estar plenamente en el aquí y el ahora es la clave para la realización del ser humano.

 

A lo largo del proceso terapéutica, todas nuestras partes, cuerpo, mente, emoción y energía, interactúan con más armonía. A medida que ganar conciencia sobre nosotros mismos nos abrirá a un nuevo modo de mirar el mundo y la vida, también emergerán nuevas inquietudes y aspiraciones, lo que poco a poco nos convertirá en personas más realizadas y con una nueva forma de estar en la vida, más presentes y con mayor felicidad.